Opinión: Aires de cambio en el Salón del Cómic de Barcelona

Tras la edición de este año, se van oyendo voces que dicen que el Salón el Cómic de Barcelona necesita un cambio y que otro salón es necesario.

Para los profesionales del cómic, la presencia de promociones de películas y videojuegos en el Salón, cada vez más notoria, es algo que les resulta incómodo. Molesto incluso. Para los que queremos adentrarnos de alguna manera en esta industria, ya sea como autores o incluso editores con ganas de explorar el cómic en formato digital, nos vemos perplejos, extrañados ante un evento que no sabemos bien como encarar.

La sensación es que se avecinan aires de cambio en el Salón, si como parece, la industria lo demanda con fuerza. Sin embargo, cabe preguntarse primero a quién se dirige el evento organizado por Ficomic. Y es que sólo bastaba acercarse el fin de semana por los alrededores del recinto ferial para observar largas colas de familias, chavales (y no tan chavales) disfrazados y niños, muchos niños. Ninguno de ellos se quejaba de poder juegar con Kinect o ver por allí pululando a un R2D2. Normal, ya que es a ellos a los que estas actividades iban dirigidas.

El Salón del Cómic es la gran fiesta del tebeo, pero es una fiesta para el gran público, el mismo que va al cine a ver Los Vengadores aunque no haya leído un cómic de Marvel en su vida. Y eso, señores, no es malo. La retroalimentación que hay entre las industrias del cómic, el cine y los videojuegos es evidente y no podemos huir de ella o hacer como si no existiera. Ayudan a crear nuevos lectores, a generar más interés. ¿Porqué renegar de ello? Se oyen lamentos de que las editoriales de tebeos no aprovechan el bombazo de las películas de superhéroes para atraer más público al medio y, sin embargo, nos lamentamos cuando se unen sinergías por un interés común.

Dicho esto, hay cosas que se podrían hacer mucho mejor, y una de ellas es el saber acotar. Porque es evidente que un film basado en un cómic tiene cabida en el Salón, pero que películas como El Dictador están un poco fuera de lugar.  También es triste ver cómo las tiendas de chucherías tienen más protagonismo que el apartado de fanzines, cuna y cantera de futuros genios de la historieta. Pero lo triste de verdad es pensar que, en el fondo, tiene todo el sentido del mundo si recordamos a quien está dirigida esta gran fiesta.

Y es ahí cuando llega la hora de plantearse si es esto lo que se quiere o si se necesita más. ¿Qué papel tiene la industria, el editor, el autor, amateur o no, y los emprendedores en toda esta fiesta? A mi entender, al Salón le falta ser más profesional. Después de visitar eventos de otros sectores, como el Mobile World Congress o la Feria del Libro de Bolonia, noto un bajón muy grande en ese sentido. La fiesta se puede dejar para el fin de semana, pero los dos primeros días deberían ser unas auténticas jornadas profesionales, un punto de encuentro cerrado al gran público, con actividades y charlas que realmente ayuden a crecer a la industria española, generando nuevas oportunidades, más riqueza y una mayor internacionalización. Ferias de móviles o libros infantiles siguen esa filosofía y no parece que les vaya tan mal.

Así, nos ahorraríamos ver a asociaciones de ilustradores con stands desérticos por falta de interés o fanzineros arrinconados. Y en vez de hacer una preselección salchichera de autores locales, para mostrar su trabajo de tapadillo a editores extranjeros, podríamos celebrar unas jornadas profesionales de verdad, en las cuales acciones como esas son las grandes protagonistas. Un evento en el que no vendrían empresas de otras industrias para vender sus productos, sino para invertir en cómic: en el medio, en la industria y en sus activos.

6 comentarios Comente algo!

Elisa JM
10/05/2012 12:47

Bufff… Un análisis coherente y respetuoso a la vez que mal enfocado. Los que organizan el Salón del Cómic no son editores, ni publican, ni contratan autores. Estos organizan un evento, de la misma manera que otros lo hacen de móviles o trajes de época. Si el problema es que el Salón no te sirve para encontrar trabajo, el problema es tuyo y de los editores que no hacen nada durante todo el año. Aunque por otro lado, tenemos un montón de buenos autores trabajando fuera del país. El Saló es un éxito en la medida que se llena de público. Esa es la obligación de cualquier organizador de ferias, saraos variados o partidas de petanca. Sólo estuve un día y más gente no cabía. El que una vez que estemos dentro gastemos nuestro escaso dinero en tebeos, figuras, camisetas o bocatas de jamón, es decisión nuestra. Quería comprar el recopilatorio de Manara para que me lo firmase y tuve que desistir por las grandes colas que habían. Pero lo mejor es que el tipo de eventos que pides (monotemático y enfocado a la teoría o al trabajo) también existe. Te recomiendo que te pases por Avilés, para mi, el mejor que se hace en España. El problema es que sólo alcanza a los cuatro que sabemos de qué va esto y no sirve para difundir el cómic entre la mayoría de la población. Olvídate de papas que compran tebeos a sus pequeños o de novios que se regalan libros unos a otros ¿Cuál es mejor? Avilés para el contacto personal y Barcelona para la difusión. Pedir esos cambios es como si te pidieramos que cambiaras tu estilo y lo adecuaras a los cánones europeos. Si te obligaramos a utilizar pluma y tinta en lugar de Photoshop alegando que la mayor parte de la población prefiere un estilo ‘manara’ antes que uno influido por el manga. Cada uno en su casa hace el trabajo como sabe o quiere y apechuga con el resultado. Guste o no, el Salón ha sido un éxito. El cambio de formato a uno más purista desembocará en su desaparición debido a que sólo nos gustan los cómics a cuatro frikis. Con ese cambio desaparecerá los premios a los fanzines (situados en un lugar de paso obligado y no como falsamente indicas favoreciendo a las chuches) o los premios (siempre en metálico) a nuestros grandes de la historieta como Longarón.
Si te fijas, el Salón cumple 30 ediciones, pero no 30 años. Hubo años en los que corrió peligro de desaparecer. Por mucho que se acuda masivamente a ver Batman o Vengadores, el lector de cómic es una especie en extinción. Abriéndose a cosas ajenas (chuches y pelis ‘raras’ inclusive) es posible financiar una maravillosa expo como la de Little Nemo (enfrente de los fanzines por si no la viste).

Hola Elisa, gracias por molestarte en escribir en el blog :-)

Lamento que mi análisis te parezca mal enfocado, pero ten en cuenta que hay una opinión generalizada de autores y editores similar a la mía, aunque seguramente ellos, dada su experiencia, hayan sabido expresarlo mucho mejor.

En todo caso, existe un malestar, y creo que es deber de los organizadores el, por lo menos, escucharlo. Nadie duda del éxito del Salón y yo soy el primero en decir que las películas, los juegos e incluso, si me apuras, las “chuches”, han de tener su espacio para atraer al mayor número de visitantes posible. Las cifras están ahí y nadie puede discutir eso.

Ahora bien, no se le puede dar la espalda a las personas que con voz crítica reclaman algo más. Que no cambiar lo que ya tenemos, no es esa mi postura. Pero si por lo menos mejorar, porque el margen de mejora es amplio.

Si queremos atraer a nuevos lectores, primero debemos cuidar a los que ya tenemos, y eso pasa, inevitablemente por escuchar a los autores y editores que han estado escribiendo sobre este tema en los últimos días.

Un saludo.

Elisa JM
10/05/2012 17:44

Tampoco mi intención era criticarte. Pero los ‘mucha gente’ poco sirve en este caso. ‘Mucha gente’ visitó el Salón. Si fuiste, lo pudiste ver. ‘Mucha gente’ hizo negocio. Las colas en los estands con autores firmando era evidente. En cambio ‘poca gente’ acudía a las mesas redondas con temas de autores españoles. Y pocas son las ventas de esos mismos. Es muy triste tener que medir las cosas por el dinero que genera. Pero nadie mantiene una empresa con pérdidas (si tienes o trabajas en una lo podrás ver). Una cosa es que tengas simpatía por ellos, pero no puedes ir contra los gustos del consumidor por querer defender posturas quijotescas. Lo repito, en España hay ferias como la que reclamas. Y muy buenas. Mejores que la de Barcelona. Pero revisando la prensa no veo mención de las mismas (ni de autores españoles en la de Barcelona). Y eso no es función de una empresa privada. Ese es trabajo de los editores del país que se quejan que no se ven representados pero en cambio huyen de sus autores locales como si estuviesen apestados. Ahí está el problema. Y el problema es que esos autores se acobardan a la hora de criticar al editor ‘por si me quita un trabajo’ y en cambio es muy fácil criticar a una empresa que gestiona un evento y con la que no tienes nada que perder. Una empresa que permite a los autores entrevistarse con editores de todo el mundo (españoles incluidos). Y son estos autores los que se quejan del salón. No el público mayoritario, ni los expositores que se hacen de oro. Y es aquí cuando te das cuenta que lo que se pide no es que se cambie el salón, sino que se cambie a favor de unos pocos.

Entiendo tu postura, aunque creo que no nos pondremos de acuerdo :)

Yo desde luego no siento que mi opinión sea tan radical como otras que he leído, pero a mi entender unos ligeros ajustes si que son necesarios, como mínimo, plantearse.

Curiosamente, el director de Ficomic ya ha dicho que estudiará algunas cosas, y entre ellas está el de una zona profesional. Yo iría más allá y crearía unas jornadas paralelas, para que no quedara tan difuso junto a otras actividades para el gran público… pero oye, algo es algo.

En cualquier caso, toda crítica que se haga para mejorar, si se hace con respeto, ha de ser siempre bienvenida. Por muy bien que funcionen las cosas (o que así se crea) siempre se puede hacer aún mejor.

Hola Pablo

fuera de criticas a tu vision del salon o a la mia, creo que todo salon o convencion necesita de una financiacion, y kinext, nintendo, universal, sony y estas poderosas marcas son las que hacen que año tras año tu y yo podamos ir a presentar proyectos a la (cada vez mas mejorada) zona profesional.

Ten en cuenta que esto no esta subvencionado y la cultura de este pais no entiendo esto como cultura en si, por lo que debemos tolerar a las productoras de cine, vendedores de videojuegos, tenderos de comida y agasajos varios para poder disfrutar todos los años de tener un salon de tales dimensiones.

Aun recuerdo cuando se hacia en la estacion y era ridiculo sentarte en una banqueta dentro del stand de glenat, dude o astiberri (porque paquet, soleil, image, marvel o dc por ejemplo, ni se dignaban a visitar barna) a charlar con un editor que no tenia tiempo porque tenia que atender al publico. Es mejor eso o tener zona profesional separada de los titiriteros que estan en la zona comercial? Yo creo que lo segundo es mejor.

Hola David,

Estamos de acuerdo, stands de películas y videojuegos no molestan, aunque considero que sería recomendable acotarlas al contexto del Salón, esto es, el cómic. Si se abre la veda a cualquier empresa, sólo por su aportación económica, esto podría ser un auténtico despiporre.

Quizás sería interesante separar el salón por zonas, así no pasarían tan inadvertidas ciertas actividades ni cobrarían tanto protagonismo otras que, quizás, no lo merecen tanto estando en un Salón del Cómic.

Respecto a la zona profesional… ¿qué zona? Hay mucho trabajo ahí, para mi sin duda es el punto más flojo y es donde se tendría que poner el mayor esfuerzo posible para mejorarlo.